Educación y Formación
Declive del nivel de conocimiento en Europa: cómo la IA podría acelerar esta tendencia
Paloma Firgaira
2026-04-12
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Estonia impulsa la IA educativa con un ChatGPT propio en sus escuelas
Estonia, reconocida por su excelencia educativa y una inversión del 6,5% del PIB en el sector, lidera los resultados PISA en Europa y se sitúa entre los tres primeros del mundo. Este éxito se basa en la autonomía de los centros, la exigencia académica y el acceso a recursos adecuados.
La ministra de Educación, Kristina Kallas, presentó en Barcelona durante el European Pulse Forum 2026 la nueva estrategia de integración de inteligencia artificial en las aulas. Kallas destacó dos retos globales: el descenso en la comprensión lectora y el impacto de la IA en el aprendizaje. “El nivel de conocimientos en Europa ha caído y la IA puede agravar esta tendencia”, advirtió.
Para afrontar este desafío, Estonia creó un consejo de IA con expertos en neurociencia, ciencias cognitivas y empresas tecnológicas. El resultado fue un nuevo enfoque pedagógico y el desarrollo, junto a OpenAI, de un ChatGPT adaptado al contexto educativo estonio. Esta herramienta, implementada en bachillerato desde febrero, no da respuestas directas, sino que fomenta el pensamiento crítico mediante preguntas y diálogo. Los profesores recibieron formación específica y la autonomía para decidir cómo integrarla en sus clases. En junio se evaluarán los primeros resultados.
El profesorado, inicialmente reticente, ha acogido con entusiasmo la innovación. Kallas subraya que la enseñanza tradicional ya no responde a las necesidades de los estudiantes actuales, por lo que es esencial transformar tanto la formación docente como los métodos de aprendizaje.
La autonomía docente es clave en Estonia: los profesores y directores toman decisiones sobre la gestión escolar, la integración de inmigrantes, el uso de tecnología y la adaptación curricular. El gobierno proporciona recursos y exige resultados, interviniendo solo si es necesario.
El sistema estonio también destaca por la flexibilidad en la gestión de aulas y la inclusión de profesores auxiliares y especialistas (psicólogos, pedagogos, logopedas) para atender la diversidad. Las ratios suelen ser de 18 alumnos por clase, aunque el máximo permitido es 24.
La lectura sigue siendo prioritaria: en los primeros años no se usan pantallas y se dedica tiempo semanal a la lectura en papel. El objetivo es fortalecer la comprensión lectora y las habilidades matemáticas y científicas antes de introducir tecnologías digitales.
El salario docente parte de un mínimo de 1.970 euros, con medias de 2.300 euros, y puede aumentar según la dificultad del centro o la zona. El respeto social hacia los profesores es alto, reforzado por su autonomía y profesionalidad.
El currículo estonio es exigente y se basa en mantener altas expectativas para todos los alumnos, evitando la segregación por niveles. La inclusión es la norma, salvo en casos de discapacidades severas.
La escolarización comienza a los 7 años, asegurando que los niños estén preparados cognitiva y emocionalmente. Kallas defiende que presionar a los niños antes de tiempo puede ser contraproducente, mientras que el inicio a la edad adecuada permite un aprendizaje rápido y profundo.
Con esta estrategia, Estonia busca mantener su liderazgo educativo y adaptarse a los retos de la era digital, apostando por la innovación responsable y el desarrollo integral de sus estudiantes.
Fuente: lavanguardia.com