Inteligencia Artificial (IA)
La paradoja del mercado bursátil en IA: inversores apuestan por perdedores mientras las grandes tecnológicas enfrentan presión
Paloma Firgaira
2026-02-17
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La inteligencia artificial (IA) está transformando los mercados bursátiles, especialmente en Estados Unidos, donde la atención ha pasado de buscar ganadores a penalizar a quienes parecen rezagados en la carrera tecnológica. Este cambio coincide con una corrección en las grandes tecnológicas, impulsada por dudas sobre la rentabilidad real de sus cuantiosas inversiones en IA. Durante los últimos dos años, la IA ha sido el motor de los mercados, pero ahora también genera tensiones y volatilidad.
Ajay Rajadhyaksha, presidente global de análisis de Barclays, señala que la narrativa sobre el futuro de la IA es clave para la economía global. El fuerte gasto en capital de las empresas tecnológicas ha impulsado la inversión y el consumo en EE UU, aunque el resto de la economía muestra signos de debilidad. Según Rajadhyaksha, el destino económico de Estados Unidos y del mundo depende de cómo evolucione la historia de la IA.
El mercado se pregunta si las inversiones masivas en IA serán rentables y si la automatización provocará despidos y cambios estructurales en numerosos sectores. Scott Chronert, estratega jefe de renta variable en Citi, advierte que el temor es que la productividad generada por la IA pueda ser contraproducente para la economía global, y que la narrativa actual está marcada por cierta exageración a corto plazo.
Las novedades tecnológicas, como Claude Cowork y Opus 4.6 de Anthropic, han influido en las recientes correcciones bursátiles. Desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, los avances y sus repercusiones en los mercados se suceden a gran velocidad. Chronert destaca que la disrupción de la IA está cuestionando los múltiplos de valoración en muchos sectores, llevando a los inversores a centrarse en riesgos específicos.
Anthropic ha desarrollado modelos capaces de realizar tareas especializadas, como programación, gestión de hojas de cálculo o redacción de documentos legales, que antes requerían personal cualificado. Esto supone una amenaza tanto para trabajadores como para modelos de negocio tradicionales. Por ejemplo, el índice Nifty IT de firmas tecnológicas indias ha caído un 15% desde febrero, y empresas como Wolters Kluwer o Thomson Reuters han sufrido descensos de hasta el 16%.
El mercado también observa el impacto de los complementos y agentes de IA en aplicaciones concretas. Un caso llamativo es el de la start-up asturiana Tuio, que ha cerrado un acuerdo con ChatGPT para ofrecer presupuestos de seguros de hogar, lo que provocó caídas en las acciones de aseguradoras como AON y Mapfre.
La sobrerreacción se extiende a otros sectores. Algorhythm Holdings, tras anunciar mejoras en su plataforma de IA para logística, provocó una caída del 6,6% en el sector de camiones del Russell 3000. Firmas de gestión de patrimonio como St James’s Place o Quilter también han sufrido descensos, recordando la importancia de la relación personal en el asesoramiento financiero.
A la disrupción de la IA se suma la corrección de las grandes tecnológicas desde febrero. Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft, Nvidia y Oracle han perdido cerca de tres billones de dólares en capitalización, coincidiendo con la temporada de resultados y el aumento de la financiación vía deuda. A pesar de ello, Barclays mantiene una visión optimista para estas compañías de cara a 2026.
El S&P 500 acumula ligeras pérdidas en el año, mientras que el Russell 2000, centrado en empresas más pequeñas, sube más del 6%. Según Citi, la combinación de narrativas bajistas, tensiones geopolíticas y la disrupción de la IA mantiene al S&P 500 en una tendencia plana, que solo cambiará cuando los inversores recuperen una visión a medio o largo plazo.
El debate de fondo es si el entusiasmo por la IA acabará en una burbuja. Por ahora, las grandes firmas de inversión lo descartan, aunque Paul Donovan, economista jefe de UBS, advierte que cuando los precios se mueven por emociones, el riesgo de burbuja siempre está presente.
Fuente: cincodias.elpais.com