Inteligencia Artificial (IA)
Sebastian Mallaby, experto en IA, predice el fin de ChatGPT en 18 meses
Paloma Firgaira
2026-01-16
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Sebastian Mallaby, reconocido analista financiero y especialista en inteligencia artificial, ha alertado sobre la delicada situación económica de OpenAI, sugiriendo que la empresa podría enfrentar un colapso financiero en el corto plazo. Su evaluación, publicada en The New York Times y recogida por elconfidencial.com, destaca la presión que supone el elevado coste operativo de la compañía responsable de ChatGPT, en un contexto de feroz competencia por el liderazgo en IA generativa.
Mallaby, investigador sénior en el Council on Foreign Relations, señala que el principal desafío no es tecnológico, sino financiero. Según su análisis, el sector de la inteligencia artificial atraviesa una etapa de grandes expectativas, pero los ingresos crecen a un ritmo mucho menor, lo que pone en jaque la sostenibilidad de empresas independientes como OpenAI.
Desde la aparición de ChatGPT, las capacidades de la IA han avanzado notablemente, permitiendo desde la creación de textos complejos hasta la resolución de problemas lógicos. Sin embargo, este progreso exige una infraestructura costosa: centros de datos, chips avanzados y un consumo energético considerable, lo que incrementa de manera constante los gastos de operación.
A diferencia de gigantes como Google, Meta o Microsoft, que pueden financiar estos desarrollos gracias a sus sólidos negocios principales, OpenAI depende casi exclusivamente de inversiones externas para sostener su crecimiento. Esta dependencia la hace especialmente vulnerable en un entorno donde los usuarios muestran poca disposición a pagar por servicios de IA, y la abundancia de alternativas gratuitas dificulta la rentabilidad de modelos basados en suscripciones o publicidad.
Mallaby advierte que, si la situación no cambia, OpenAI podría agotar sus recursos en un plazo de 18 meses, enfrentando así la posibilidad de quiebra. Este pronóstico se fundamenta en el elevado consumo de capital y los compromisos de inversión necesarios para expandir su infraestructura tecnológica.
En caso de que este escenario se concrete, el experto considera probable que OpenAI termine siendo adquirida por una gran corporación con mayor músculo financiero, como Microsoft (que ya posee un 27% de la empresa) o Amazon. Mallaby aclara que esto no significaría el fracaso de la inteligencia artificial, sino el cierre de una etapa marcada por la intensa inversión y las altas expectativas en el sector.