Sri Lanka en Instagram: ¿Realidad o recomendación de una IA?
    Inteligencia Artificial (IA)

    Sri Lanka en Instagram: ¿Realidad o recomendación de una IA?

    Paloma Firgaira
    2025-12-14
    5 min read
    La escena resulta conocida: una joven sonríe en una playa de aguas cristalinas, luego aparece paseando por las calles de Marrakech y, más abajo, posa en un lujoso hotel de Maldivas. Su piel es impecable, su figura responde a los estándares actuales y sus textos invitan a viajar, descubrir culturas y “vivir el momento”. Todo parece auténtico, hasta que se revela la verdad: esa influencer no existe. Es una creación de inteligencia artificial, parte de una tendencia creciente y silenciosa que está transformando la manera en que millones de personas toman decisiones reales a partir de perfiles ficticios. En los últimos dos años, Instagram y otras plataformas han visto proliferar influencers virtuales: personajes generados por IA que simulan vidas reales y comparten contenido de viajes, moda o estilo de vida. En España, Aitana López es uno de los ejemplos más conocidos. Algunos perfiles aclaran su origen artificial, otros lo ocultan o lo hacen apenas perceptible. El fenómeno se multiplica especialmente en el sector turístico. Sena Z, por ejemplo, es presentada como la primera influencer de viajes y hotelería creada con IA, fruto de la colaboración entre Cenizaro Hotels & Resorts y la tecnológica Bracai. Sena comparte recomendaciones culturales, mensajes sobre sostenibilidad y fotos desde destinos exóticos. Otro caso relevante es Emma, la influencer y chatbot oficial de la Oficina Nacional Alemana de Turismo, que no solo publica en Instagram, sino que responde consultas en más de 20 idiomas desde la web oficial. Según declaraciones recogidas por el Washington Post, su creación responde a la necesidad de “mantenerse a la vanguardia de la innovación digital”. A estos perfiles se suman otros como Radhika, Emily Pellegrini o avatares corporativos como Sama, la azafata virtual de Qatar Airways, que aparece tanto en la web de la aerolínea como en redes sociales, relatando experiencias como si fueran reales. No se trata de casos aislados. Como señala The New York Times, aerolíneas, oficinas de turismo y marcas apuestan por estos avatares porque resultan más económicos, rápidos y totalmente controlables. Un influencer de IA no enferma, no envejece, no genera polémicas y está disponible 24/7. Pero surge una cuestión clave: ¿qué ocurre cuando la experiencia que se vende no es real? Basta con revisar estos perfiles para comprobarlo: recomiendan lugares, restaurantes y culturas que jamás han experimentado. Sin embargo, logran miles de likes y comentarios, influyendo en las decisiones de viaje de sus seguidores. Para las marcas, el atractivo es evidente. Crear un avatar avanzado puede costar entre 5.000 y 15.000 dólares, frente a campañas tradicionales que superan las seis cifras. Además, el contenido se produce sin desplazamientos ni equipos de rodaje. Sin embargo, los creadores humanos ya sienten el impacto: las marcas reducen pagos y ofrecen colaboraciones menos ventajosas. La IA se convierte así en una competencia directa en la economía de los creadores, un sector que supera los 200.000 millones de dólares a nivel global. ¿Existe regulación? Mientras la tecnología avanza, la normativa intenta ponerse al día. En Europa, el Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act) establece, a partir de agosto de 2026, obligaciones de transparencia para proveedores y usuarios de sistemas de IA. La Comisión Europea trabaja en un Código de Buenas Prácticas para el etiquetado de contenido generado por IA, con la colaboración de expertos y plataformas. Sin embargo, muchos perfiles virtuales no informan claramente sobre su naturaleza artificial ni sus vínculos comerciales, dejando al usuario en la incertidumbre. Cuerpos irreales y autoridad algorítmica. La mayoría de influencers de IA comparten características: juventud eterna, cuerpos delgados, piel perfecta y ausencia de imperfecciones. Esta tendencia coincide con el regreso de la estética Y2K y la delgadez extrema en redes sociales, lo que ha sido vinculado con un retroceso en la diversidad corporal. Campañas como la de Guess en Vogue, con modelos generadas por IA, han despertado alertas entre especialistas en salud mental, quienes advierten que la exposición a cuerpos irreales puede agravar problemas de autoestima y trastornos alimentarios. La diferencia es crucial: mientras el retoque tradicional partía de cuerpos reales, la IA crea figuras imposibles incluso en teoría. Fenómenos como el certamen Miss IA llevan esta lógica al extremo: modelos artificiales compiten mostrando cuerpos sin poros ni edad. Cirujanos plásticos reportan un aumento de pacientes que acuden con imágenes generadas por IA, solicitando intervenciones inalcanzables, lo que incrementa el riesgo de frustración y daño psicológico. El trasfondo es una crisis de confianza visual. Como analiza Xataka, la proliferación de imágenes hiperrealistas ha roto la antigua relación entre ver y creer. Hoy, la sospecha es constante: no solo dudamos de si una influencer ha viajado realmente, sino de si la imagen corresponde a algo que ocurrió. Esto afecta nuestra memoria, atención y la forma en que nos relacionamos con la realidad digital. Las soluciones técnicas —sellos, metadatos, certificaciones— apenas están en desarrollo, mientras la adaptación cultural avanza lentamente. En última instancia, todo se reduce a un gesto: deslizar el dedo por la pantalla. Las playas y ciudades siguen existiendo, los viajes ocurren, pero quienes los narran, cada vez más, no han estado allí. En un entorno saturado de imágenes perfectas, la cuestión ya no es si veremos más influencers generados por IA, sino si sabremos —y exigiremos— distinguirlos. Porque en Instagram, la inspiración sigue vendiéndose como auténtica, aunque detrás ya no haya nadie que haya hecho la maleta. Fuente: xataka.com
    Paloma Firgaira

    Paloma Firgaira

    CEO

    Con más de 20 años de experiencia, Paloma es una ejecutiva flexible y ágil que sobresale implementando estrategias adaptadas a cada situación. Su MBA en Administración de Empresas y experiencia como Experta en IA y Automatización fortalecen su liderazgo y pensamiento estratégico. Su eficiencia en la planificación de tareas y rápida adaptación al cambio contribuyen positivamente a su trabajo. Con sólidas habilidades de liderazgo e interpersonales, tiene un historial comprobado en gestión financiera, planificación estratégica y desarrollo de equipos.