Negocios y Empresas
Anthropic y OpenAI: La nueva rivalidad tecnológica que redefine la era digital
Paloma Firgaira
2026-03-05
5 min read
La polarización es inherente al ser humano: nos gusta tomar partido, ya sea por equipos de fútbol, estilos de comida o marcas de tecnología. Durante décadas, Apple y Microsoft han sido el ejemplo perfecto de esta dicotomía. Apple, con su imagen cuidada y base de usuarios leales, ha sido tradicionalmente la favorita, mientras que Microsoft, pese a sus esfuerzos, ha cargado con la etiqueta de “villano” tecnológico.
No se trata aquí de juzgar si ese amor u odio es merecido, sino de constatar que estos sentimientos han marcado la historia reciente de la tecnología. Ahora, una nueva rivalidad empieza a tomar forma en el mundo de la inteligencia artificial, con OpenAI y Anthropic como protagonistas. El paralelismo con la vieja disputa Apple-Microsoft es evidente, especialmente tras los últimos acontecimientos que involucran al Pentágono, Anthropic y OpenAI.
De este reciente escándalo han surgido dos imágenes opuestas. Por un lado, Anthropic ha reforzado su reputación como defensora de la ética, negándose a ceder ante las demandas del Pentágono, lo que ha sido visto como un gesto de integridad. Por otro, OpenAI ha aprovechado la situación para quedarse con un contrato gubernamental, lo que ha alimentado la percepción de que es una empresa oportunista y carente de escrúpulos. El impacto ha sido inmediato: las descargas de ChatGPT cayeron el pasado sábado, mientras que Claude, de Anthropic, superó por primera vez a su competidor en popularidad.
El resultado es claro: Anthropic se ha posicionado como la “buena” de la historia, mientras que OpenAI se ha convertido en blanco de críticas. Incluso ha surgido el movimiento ‘Cancel ChatGPT’, que insta a los usuarios a abandonar los productos de OpenAI como castigo por su “traición”.
Estamos presenciando una evolución interesante en la identidad de estas empresas. Sam Altman parece seguir el camino de Bill Gates en los años 90, apostando por el crecimiento agresivo y las alianzas gubernamentales. En contraste, Dario Amodei se presenta como el heredero del espíritu rebelde de Apple, defendiendo una IA “con conciencia” y negándose a cruzar ciertas líneas rojas, lo que ha generado simpatía entre los usuarios de Claude.
Resulta irónico que Anthropic naciera precisamente de una escisión de OpenAI por motivos éticos. Así, se repite la narrativa de pureza frente a pragmatismo empresarial, evocando el clásico enfrentamiento entre Apple y Microsoft. OpenAI se perfila como el “Windows” de la IA, mientras que Anthropic asume el papel de “MacBook”.
Sin embargo, estas reacciones suelen ser pasajeras. OpenAI enfrenta riesgos reales, como la posible fuga de talento o la consolidación de Anthropic como referente de la IA ética. Pero para Anthropic, mantener esa imagen inmaculada también supone un desafío: cualquier contradicción podría costarle caro. De hecho, ya circulan en redes sociales críticas sobre la participación de Anthropic en proyectos militares, lo que pone en entredicho su supuesta pureza.
En definitiva, estamos viendo cómo los valores ideológicos vuelven a impregnar el debate tecnológico. Las empresas buscan diferenciarse, pero para los usuarios todo se reduce a elegir entre “buenos” y “malos”. Si antes amábamos los Mac y soportábamos los PC, ahora la discusión se traslada a la IA: Claude representa la ética, ChatGPT la ambición.
Pero esto es solo el principio.
Fuente: xataka.com