Mentalidad
Cómo controlar el miedo a la IA en la oficina: la importancia de la formación para evitar sentirte sustituible
Gianro Compagno
2025-12-07
5 min read
En cafeterías, comedores y salas de reuniones de todo el mundo, se repite una coletilla tras cada broma o comentario: “Aquí estaremos, al menos hasta que la IA nos quite el trabajo”, “a ver si la IA se da prisa y salgo de aquí pronto”… Estas frases, aunque en tono de humor, reflejan una preocupación real: la idea de que la inteligencia artificial provocará recortes de empleo, especialmente entre los trabajadores de oficina.
Un estudio de EY en Europa revela que el 42% de los empleados teme que la IA ponga en riesgo su puesto. Este dato se suma a otros informes que evidencian la llamada “ansiedad de la IA”, el temor a ser reemplazado por la tecnología. El contexto no ayuda: en poco más de un mes, empresas como Amazon (14.000 despidos, 1.200 en España), HP (entre 4.000 y 6.000), Verizon (13.000) y Telefónica (6.000) han anunciado recortes, en parte relacionados con la irrupción de la IA y los cambios regulatorios.
Sin embargo, en el sector empresarial y tecnológico conviven dos visiones. Por un lado, quienes ven los despidos como inevitables y anticipan un aumento de la ansiedad laboral; por otro, quienes consideran que la IA puede ser una aliada y una oportunidad de crecimiento profesional.
Sara Álvarez, directora de talento del Grupo Adecco, explica que su visión ha evolucionado: “Antes pensábamos que la IA eliminaría muchos empleos, pero ahora la vemos como una herramienta colaborativa que ahorra tiempo, genera eficiencia y aporta valor”. El informe global de Adecco respalda esta perspectiva: en España, el 82% de los trabajadores cree que la IA está generando más empleo, frente a un 22% que teme ser desplazado.
María Manso, socia de People Analytics & Inteligencia Artificial en EY, reconoce la incertidumbre, pero aclara que la transformación de los puestos de trabajo aún no es masiva. “No se está produciendo una transición rápida; los mismos equipos supervisan los nuevos procesos”, afirma.
El profesor de Esade Esteve Almirall, autor de “Qué hacer cuando todo cambia”, destaca que la adopción de la tecnología varía según la cultura de cada país. “En Asia el cambio se asume con pragmatismo, en Europa con más cautela”, señala. Almirall advierte que la IA reducirá personal y frenará la creación de nuevos empleos, como demuestra el caso de Amazon, que busca duplicar ventas sin aumentar plantilla. “La IA es inevitable, como lo fue Internet o el smartphone. Solo sobreviven quienes se adaptan”, concluye.
Pero, ¿qué implica realmente adoptar la IA y cómo hacerlo sin generar miedo? En España, según Microsoft, es el sexto país del mundo en adopción de IA a nivel de usuario, aunque las empresas avanzan más despacio. Según el INE, el 21,4% de las empresas utiliza IA, cifra que sube al 58,24% en grandes compañías y baja al 17,89% en pymes. Curiosamente, solo el 17,9% de los trabajadores afirma usar IA en su trabajo, con una brecha generacional: el 30,7% de los jóvenes de 25 a 33 años la utiliza, frente al 10,1% de los mayores de 55.
Justo Hidalgo, director de IA en Adigital, destaca que los retos varían según el tamaño de la empresa y que la resistencia al cambio es común, incluso en sectores tecnológicos. “La integración de la IA requiere transformaciones a todos los niveles”, afirma.
FORMACIÓN Y TRANSPARENCIA
Todos los expertos coinciden en que la formación y la transparencia son claves para una adopción exitosa de la IA, especialmente en un entorno donde los profesionales formados son escasos. “No buscamos expertos en IA fuera del sector tecnológico, sino personas con capacidad de aprendizaje”, explica Sara Álvarez. Añade que la formación en IA mejora la autoestima de los empleados, que se sienten más autónomos.
Hidalgo propone tres etapas para la integración de la IA: primero, mejorar la productividad individual enseñando a usar chatbots; luego, automatizar procesos grupales; y finalmente, abordar desarrollos más avanzados. “Integrar estos principios desde el inicio genera confianza interna y externa”, subraya.
María Cabeza, directora de Empresas en Adams, señala que la formación debe ser práctica y adaptada a las necesidades reales de cada puesto. “Cuanta más formación y acompañamiento, mayor confianza. Si no te forman en lo que todo el mundo habla, te sientes sustituible”, advierte.
Manso, de EY, alerta sobre la brecha que puede generarse entre quienes reciben formación en IA y quienes no, ya que los primeros tienden a ser más productivos. Cada empresa, dice, debe definir su propia estrategia, desde una adopción gradual hasta una integración más ambiciosa.
La clave, según los expertos, es que la IA se utilice para generar valor, no solo eficiencia. Programas de reskilling y formación continua son esenciales, ya que la tecnología evoluciona constantemente. Cabeza resume el sentir general: “En las empresas más transparentes, el clima laboral es mejor”. El futuro dirá cuál es la receta para convivir con la IA en el trabajo, en una revolución que apenas comienza. Como advierte Almirall, esta es solo la primera ola: la movilidad autónoma y la robótica avanzan aún más rápido de lo esperado.