¿Debería confiar su dinero en un algoritmo? Ventajas y riesgos explicados
    Inteligencia Artificial (IA)

    ¿Debería confiar su dinero en un algoritmo? Ventajas y riesgos explicados

    Paloma Firgaira
    2026-01-10
    5 min read
    Durante las pasadas fiestas navideñas, la inteligencia artificial se coló en casi todas mis reuniones, ya fuera como herramienta práctica o como tema de conversación. En una de esas comidas, rodeado de amigos aficionados a la pintura —y no precisamente a los mercados financieros—, la charla derivó hacia el papel de la IA en el mundo de la inversión. El grupo era una mezcla interesante: algunos trabajamos en finanzas, otros son inversores. El debate surgió de inmediato. Defendí, con mi habitual entusiasmo, que la IA aún está lejos de reemplazarnos en el asesoramiento financiero y la gestión de inversiones. La respuesta fue rápida: “¿De verdad crees que puedes analizar datos mejor que una IA?”. Reconocí que no, ningún humano puede procesar datos a la velocidad de una máquina. Pero el verdadero reto no es la capacidad de cálculo, sino el uso que se le da. Para que la IA ofrezca recomendaciones útiles, es fundamental saber qué preguntarle; de lo contrario, puede llevarnos a decisiones poco acertadas. Antes de volver a temas artísticos, alguien prometió enviarnos un vídeo sobre los avances de la IA y yo compartí uno de mis experimentos habituales con estas herramientas en mi trabajo. Tras décadas en el sector, me considero capaz de detectar sus errores, sin pretender ser más que alguien con experiencia real. ¿Cómo han funcionado los fondos gestionados por IA? Es importante distinguir entre fondos que invierten en empresas de IA y aquellos gestionados por algoritmos. En EE. UU., varios fondos de este tipo se lanzaron entre 2017 y 2020, como el Amplify AI Powered Equity ETF, el QRAFT AI-Enhanced US Large Cap ETF y el QRAFT AI-Enhanced US Large Cap Momentum ETF (AIEQ, QRFT y AMOM). Aunque en ciertos periodos superan al S&P 500, a tres y cinco años su rendimiento es inferior al de un ETF tradicional sobre el índice. Por ahora, la IA no tiene una bola de cristal mejor que el mercado. El 23 de diciembre hice una prueba sencilla: pregunté a ChatGPT, desde mi cuenta de pago, en qué valores invertir de cara a 2026. Su respuesta fue estratégica y prudente, sugiriendo sectores como infraestructura crítica, energía esencial y salud, con ejemplos concretos como Rheinmetall, Thales, Vinci, National Grid, Enagás, Roche y Siemens Healthineers, pero advirtiendo sobre riesgos y recomendando fondos o entradas escalonadas. Al repetir la pregunta sin iniciar sesión, el tono cambió: advertencias legales, falta de personalización y referencias a análisis humanos. Es decir, la IA remitía a la opinión de expertos humanos. Probé también con Perplexity, DeepSeek y Gemini. Todas las respuestas se basaban en búsquedas online, con pocas coincidencias en valores concretos —solo Rheinmetall se repetía—, y todas recomendaban cautela y el uso de fondos o ETFs, aunque terminaban citando acciones específicas. Sin embargo, antes de dar recomendaciones, siempre preguntaría al inversor si necesitará ese dinero en 2026. Si la respuesta es sí y no quiere arriesgarse a perder capital, quizá la renta fija a corto plazo sea la mejor opción. Seguir consejos genéricos sin personalizar las preguntas a la IA puede ser arriesgado. ¿Significa esto que la IA no sirve para asesorar inversiones? No exactamente. El valor de la IA depende de cómo y qué se le pregunta, y de la información que se le proporciona. Además, hay que considerar la gestión de datos sensibles y quién accede a ellos. En la gestión de fondos, conviene recordar que ni siquiera la IA puede predecir el futuro de los mercados. Puede ayudar a analizar información y mejorar la productividad en la toma de decisiones, pero no supera a los índices. Eso sí, si algún día la IA logra anticipar el futuro, será la protagonista indiscutible de cualquier comida navideña. Fuente: cincodias.elpais.com
    Paloma Firgaira

    Paloma Firgaira

    CEO

    Con más de 20 años de experiencia, Paloma es una ejecutiva flexible y ágil que sobresale implementando estrategias adaptadas a cada situación. Su MBA en Administración de Empresas y experiencia como Experta en IA y Automatización fortalecen su liderazgo y pensamiento estratégico. Su eficiencia en la planificación de tareas y rápida adaptación al cambio contribuyen positivamente a su trabajo. Con sólidas habilidades de liderazgo e interpersonales, tiene un historial comprobado en gestión financiera, planificación estratégica y desarrollo de equipos.

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