Negocios y Empresas
Crónicas de la ansiedad corporativa: cómo las grandes empresas construyen muros y ocultan la verdad
Paloma Firgaira
2025-12-27
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Durante la última década, la industria tecnológica vivió bajo la ilusión del crecimiento perpetuo. El acceso fácil al capital y la expansión constante de los mercados convirtieron a las grandes empresas de software en actores aparentemente invulnerables. Sin embargo, la llegada de la Inteligencia Artificial Generativa ha provocado un cambio sísmico en Silicon Valley. Lo que antes era una simple competencia por innovar, hoy se ha transformado en un fenómeno de ansiedad corporativa, tanto en lo psicológico como en lo financiero.
Las grandes tecnológicas que dominaron el sector durante los últimos veinte años han comprendido que sus modelos de negocio tradicionales están en riesgo. La IA, con su capacidad deflacionaria, está redefiniendo la economía del trabajo y la creación de valor.
Ante el temor de perder relevancia o ver reducidos sus márgenes, estas empresas han reaccionado con dos estrategias principales en el sector B2B: crear barreras para retener a sus clientes y modificar la percepción de sus servicios para mantener precios elevados.
Un caso emblemático es Salesforce. Para entender su situación, pensemos en Salesforce como el CRM más avanzado del mundo, donde las empresas gestionan sus relaciones comerciales y ventas. Durante años, fue el núcleo de la información empresarial: si un dato no estaba en Salesforce, prácticamente no existía.
Pero el entorno cambió. Las empresas modernas han trasladado sus datos a data warehouses como Snowflake o Databricks, plataformas neutrales y seguras donde almacenan toda su información relevante. Es en estos almacenes donde la IA puede desplegar todo su potencial, analizando grandes volúmenes de datos de manera integral.
Frente a este cambio, Salesforce adoptó una postura defensiva. Al ver que su plataforma se convertía en un simple punto de entrada de datos, mientras el verdadero valor migraba a los data warehouses, decidió imponer un “peaje”: una comisión del 15% a las aplicaciones que facilitan la transferencia de datos fuera de Salesforce.
Esta medida refleja una estrategia de contención más que de liderazgo. Es como si un banco, al notar que sus clientes quieren transferir sus fondos a otra entidad, impusiera un cargo del 15% al servicio de transporte de dinero. El objetivo es dificultar la salida de los clientes, no por la calidad del producto, sino por el costo de abandonar el ecosistema.
Mientras tanto, las empresas de servicios profesionales, como Accenture y las grandes consultoras, enfrentan su propia crisis. Su modelo tradicional se basaba en el “alquiler de talento”: enviar equipos de consultores a resolver problemas tecnológicos y cobrar por horas trabajadas.
La irrupción de la IA ha puesto en jaque este modelo. Tareas que antes requerían decenas de horas de trabajo humano, como programar, analizar datos o resumir documentos, ahora pueden ser realizadas por IA en cuestión de segundos. Si la IA reduce el tiempo necesario en un 80%, los ingresos de las consultoras, basados en la facturación por hora, se ven amenazados.
La respuesta ha sido el llamado “AI Washing”: un rebranding masivo en el que se anuncian grandes inversiones en IA y se redefinen los roles de los empleados con títulos futuristas. Ya no se ofrecen programadores o analistas, sino “Arquitectos de Transformación de IA” o “Reinventores de Procesos”. El objetivo es justificar tarifas elevadas, argumentando que se necesita un experto de alto nivel para gestionar la IA, aunque gran parte del trabajo se haya automatizado.
Esta estrategia busca mantener la percepción de exclusividad y valor, disfrazando servicios tradicionales bajo una nueva narrativa tecnológica. No se trata de una verdadera innovación, sino de una maniobra para proteger los márgenes en un entorno donde la eficiencia amenaza con convertir el trabajo en una commodity.
En la próxima entrega, analizaremos cómo esta ansiedad corporativa está impactando el mercado de consumo, especialmente en sectores educativos y creativos, donde la supervivencia se ha vuelto una cuestión urgente.
Fuente: elnacional.cat