Sam Altman, CEO de OpenAI, afirmó el año pasado que el mundo aún no había experimentado su “momento de los robots humanoides”, aunque aseguró que ese hito está cerca. Mientras tanto, la compañía ha estado avanzando silenciosamente en esa dirección.
Según fuentes citadas por Business Insider, OpenAI ha establecido discretamente un laboratorio de robótica humanoide en San Francisco, en el mismo edificio que su equipo financiero. Allí, cerca de 100 recolectores de datos trabajan enseñando a un brazo robótico a realizar tareas domésticas, como parte de un proyecto más amplio para desarrollar robots humanoides.
OpenAI ya había incursionado en la robótica en sus inicios, logrando que una mano robótica resolviera un cubo de Rubik, aunque en 2020 cerró ese proyecto para enfocar recursos en otras áreas. El nuevo laboratorio, hasta ahora poco conocido, representa un renovado interés en el hardware y la robótica, aunque estos proyectos aún no son centrales para la misión de la empresa.
Recientemente, OpenAI solicitó propuestas a fabricantes estadounidenses para asociarse en el desarrollo de dispositivos de consumo, robótica y centros de datos en la nube, sin detallar presupuesto ni plazos. Además, la compañía planea abrir un segundo laboratorio en Richmond, California, según una oferta de empleo publicada en diciembre.
En el laboratorio de San Francisco, hay un robot humanoide descrito como “similar a iRobot”, aunque rara vez se utiliza. El foco principal está en la teleoperación de brazos robóticos Franka, controlados mediante dispositivos impresos en 3D llamados GELLOs. Estos brazos realizan tareas como poner pan en una tostadora o doblar ropa. El programa comenzó en febrero enseñando al robot a colocar un pato de goma en una taza y ha ido avanzando hacia tareas más complejas.
A diferencia de empresas como Tesla, que apuestan por demostraciones espectaculares con robots humanoides completos y trajes de captura de movimiento, OpenAI opta por una estrategia más discreta, priorizando la recolección de datos a gran escala mediante contratistas para entrenar brazos robóticos en tareas cotidianas.
OpenAI ha invertido en otras compañías de robótica, como Figure, 1X y Physical Intelligence. En 2024, anunció una colaboración con Figure para desarrollar “modelos de IA de próxima generación para robots humanoides”, aunque esta alianza se disolvió a principios de 2025.
El enfoque actual de OpenAI se basa en la recolección masiva de datos, en contraste con el aprendizaje por refuerzo que empleó en el pasado. Según expertos citados por Business Insider, la clave está en obtener grandes conjuntos de datos para entrenar algoritmos de IA capaces de realizar tareas físicas. El método de OpenAI, que utiliza controladores GELLO asignados directamente a cada brazo robótico, podría ofrecer ventajas en coste y eficiencia frente a los sistemas de captura de movimiento.
El laboratorio opera en tres turnos y cuenta con varias estaciones de trabajo activas las 24 horas. Las cámaras graban tanto a los operadores como a los robots, y la productividad se mide por la cantidad de horas de datos útiles generadas. Este modelo recuerda al proceso de etiquetado de datos que OpenAI y otras empresas han utilizado para entrenar grandes modelos de lenguaje.
OpenAI también emplea los datos recolectados para entrenar robots en simulaciones virtuales y evalúa regularmente el desempeño de los brazos robóticos. No está claro cuándo la empresa logrará trasladar estos avances a un robot humanoide completo ni cómo su enfoque se comparará con el de compañías que invierten en sistemas humanoides integrales.
Según expertos, el proyecto aún está en una fase temprana, pero la infraestructura desarrollada por OpenAI podría adaptarse a distintos tipos de robots y representar un avance significativo en la integración de IA y robótica.
(Fuente: businessinsider.es)