Inteligencia Artificial (IA)
El 69% de abogados usa IA en su trabajo: transformación del sector legal con inteligencia artificial
Paloma Firgaira
2026-04-25
5 min read
La insuficiente formación provoca que la IA genere leyes ficticias, obligando a bufetes de prestigio a disculparse
La inteligencia artificial ha revolucionado el funcionamiento de las principales profesiones, y el sector legal no es la excepción. Aunque tradicionalmente se pensaba que las profesiones con alta cualificación estaban protegidas frente a la automatización, la realidad muestra que la abogacía está adoptando rápidamente herramientas de IA generativa para optimizar procesos y reducir cargas laborales.
Según el “Informe de IA en Servicios Profesionales 2026” del instituto Thomson Reuters, el 41% de los despachos de abogados ya emplea IA de manera habitual, y un 15% planea implementarla próximamente. Este crecimiento es notable si se compara con el 28% registrado el año anterior, lo que supone un aumento de casi 13 puntos porcentuales en menos de doce meses.
En cuanto al uso individual, el “8am Legal Industry Report” (2026) indica que el 69% de los abogados estadounidenses ya utiliza IA generativa, destacando el ahorro de tiempo como principal beneficio.
La IA en los despachos de abogados
La integración de la IA en la abogacía resulta especialmente natural, ya que permite automatizar tareas repetitivas y agilizar la gestión de casos. Sin embargo, también implica riesgos significativos. Recientemente, el bufete Sullivan & Cromwell, referente en Wall Street, tuvo que disculparse públicamente tras descubrirse que la IA utilizada en sus escritos había inventado legislación inexistente.
El modelo tradicional de facturación por horas está siendo cuestionado. Se estima que cada abogado podría ahorrar unas 190 horas anuales gracias a la IA, lo que, según el informe “Future of Professionals report analysis: Why AI will flip law firm economics” (Thomson Reuters, octubre 2025), podría traducirse en un ahorro de hasta 20.000 millones de dólares en costes laborales solo en Estados Unidos.
Tareas como la búsqueda de jurisprudencia o la revisión de casos, que antes requerían horas, ahora pueden resolverse en segundos. El estudio “AI-Powered Legal Intelligence System Architecture: A Comprehensive Framework for Automated Legal Consultation and Analysis” (2025) demuestra que la combinación de modelos de lenguaje con bases de datos jurídicas puede reducir el tiempo de análisis preliminar en más del 90% en ciertos procesos.
Este avance también está impulsando un cambio en el modelo de negocio. Los clientes, conscientes de la eficiencia que aporta la IA, demandan mayor transparencia y precios más ajustados, lo que obliga a los despachos a replantear sus sistemas de facturación.
Nuevos retos y modelos de negocio
El sector legal se enfrenta así a la necesidad de adaptar su gestión y facturación. El informe “From billable hours to value-driven legal services” (Thomson Reuters, noviembre 2025) señala que muchas firmas están migrando hacia modelos basados en resultados, tarifas planas o esquemas híbridos (AFAs), considerados por los expertos como los más adecuados para el nuevo entorno tecnológico.
El libro blanco “How do I keep my hours billable with GenAI?” advierte que los despachos pierden ingresos por dedicar tiempo a tareas de bajo valor no facturables. La IA permite automatizar estas labores, liberando a los abogados para centrarse en actividades estratégicas y de mayor valor añadido.
Además de la eficiencia, la IA mejora la gestión de los asuntos, acorta los tiempos de respuesta y aumenta la precisión en las previsiones, permitiendo ofrecer precios más competitivos y transparentes. Esto facilita la transición hacia modelos de honorarios fijos o basados en el valor del servicio, reforzando la confianza y la relación con los clientes.
Desafíos y riesgos
A pesar de la rápida adopción, la falta de formación específica en IA es un problema relevante. El informe de 8am “Legal Industry Report” (2026) revela que más del 50% de los abogados que usan IA nunca ha recibido formación formal, lo que incrementa el riesgo de errores, como la generación de contenido jurídico ficticio.
Estos fallos pueden acarrear consecuencias graves, desde sanciones hasta la pérdida de confianza de los clientes. Además, la transición hacia modelos más automatizados puede suponer una reducción de ingresos a corto plazo y la necesidad de ajustar plantillas, según advierte Thomson Reuters.
No obstante, esta transformación también representa una oportunidad para las pequeñas firmas, que pueden competir en igualdad de condiciones al eliminarse la barrera del tamaño y la disponibilidad de recursos.
Fuente: eleconomista.es