IA y justicia: desafíos económicos y éticos para su adopción masiva
    Inteligencia Artificial (IA)

    IA y justicia: desafíos económicos y éticos para su adopción masiva

    Paloma Firgaira
    2026-01-28
    5 min read
    El avance de la inteligencia artificial (IA) está transformando el sector jurídico en España a un ritmo acelerado. Según datos recientes del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cerca del 80% de los despachos profesionales ya emplean herramientas como Copilot, ChatGPT o Gemini AI, además de soluciones específicas para el ámbito legal. Este fenómeno, que hace apenas un año era incipiente —con solo un 3% de adopción en pequeños despachos y un 11% en grandes firmas, según el Colegio de la Abogacía de Madrid—, ha evolucionado rápidamente, alcanzando también a jueces y fiscales. La integración de la IA promete agilizar y optimizar la labor jurídica, pero también plantea retos significativos. El desconocimiento y la falta de formación pueden derivar en errores graves, como la inclusión de jurisprudencia inexistente o legislación extranjera en demandas, o la exposición de datos sensibles. El Tribunal Constitucional ya alertó en 2024 sobre estos riesgos, y el CGPJ ha recibido quejas relacionadas con el uso inadecuado de estas tecnologías. Otro desafío es la brecha económica y formativa entre grandes despachos, que invierten en las mejores soluciones y capacitación, y los pequeños bufetes o la propia administración de justicia, que cuentan con menos recursos. Esta desigualdad podría afectar la calidad y equidad en el acceso a la justicia, según expertos consultados por El Periódico Extremadura. La imparcialidad de los algoritmos es otro punto crítico. Manuel Marchena, expresidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, ya advertía en 2022 sobre la necesidad de garantizar que los sistemas algorítmicos sean igualitarios y no discriminatorios. Herramientas de jurimetría, cada vez más presentes, permiten analizar datos históricos y predecir tendencias jurisprudenciales, facilitando la redacción de documentos legales, pero requieren supervisión y juicio crítico por parte de los profesionales. El marco regulatorio europeo, con el Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act) en vigor desde agosto de 2024, establece normas específicas para sistemas de alto riesgo, como los jurídicos, que serán de obligado cumplimiento a partir de 2026. Grandes despachos y departamentos legales ya se preparan para adaptarse a estas exigencias. Mabel Klimt, responsable de Innovación y Tecnología del Colegio de la Abogacía de Madrid, subraya que la IA no debe sustituir el criterio profesional del abogado, sino complementarlo. Advierte, además, del riesgo de desaparición del “abogado artesanal” ante la presión tecnológica y la brecha generacional que se está abriendo en la profesión. Los colegios profesionales, por tanto, tienen un papel clave en la formación y el apoyo técnico para reducir estas desigualdades. En el ámbito judicial, el CGPJ ha creado un grupo de trabajo sobre IA y prepara un plan de formación obligatorio para nuevos jueces y voluntario para los 4.500 en ejercicio, junto a una instrucción sobre el uso responsable de estas herramientas. El magistrado José Antonio Montero destaca la importancia de mantener el control humano sobre las resoluciones, ya que “las sentencias son un producto humano y la automatización tiene límites”. Desde noviembre, el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ) ofrece a los jueces el sistema KENDOJ, que facilita el acceso a información jurídica y la comprensión de sentencias mediante IA. El Tribunal Supremo ya explora su uso para identificar recursos similares y unificar criterios. La Fiscalía, por su parte, ha iniciado sesiones formativas sobre Copilot, la herramienta de IA disponible para los fiscales, impulsadas por la fiscal general Teresa Peramato. Miguel Hermosa, responsable de Justicia Digital del Consejo General de la Abogacía Española, anuncia la próxima publicación del Libro Blanco sobre Inteligencia Artificial y Abogacía y una macroencuesta sobre el uso de IA en la profesión. Advierte del “sesgo de vaguería”, recordando que la supervisión humana es imprescindible: “La máquina es solo un mecanismo probabilístico; la responsabilidad última recae en quien firma los escritos”. Fuente: elperiodicoextremadura.com
    Paloma Firgaira

    Paloma Firgaira

    CEO

    Con más de 20 años de experiencia, Paloma es una ejecutiva flexible y ágil que sobresale implementando estrategias adaptadas a cada situación. Su MBA en Administración de Empresas y experiencia como Experta en IA y Automatización fortalecen su liderazgo y pensamiento estratégico. Su eficiencia en la planificación de tareas y rápida adaptación al cambio contribuyen positivamente a su trabajo. Con sólidas habilidades de liderazgo e interpersonales, tiene un historial comprobado en gestión financiera, planificación estratégica y desarrollo de equipos.