Negocios y Empresas
Ibex 35 y la Inteligencia Artificial: Impacto en el Empleo y Estrategias Ocultas
Gianro Compagno
2026-05-09
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Anticipar las necesidades laborales a cinco años vista es un reto, pero en el sector financiero español ya se da por hecho que habrá un excedente de capacidad y que la inteligencia artificial (IA) transformará toda la cadena de valor: desde la atención al cliente hasta los procesos internos y la toma de decisiones. Así lo reconoce un alto directivo del Ibex, reflejando la inquietud generalizada en las grandes empresas, que analizan el impacto de la IA con creciente urgencia.
El debate sobre la IA va más allá de los despidos puntuales en gigantes como Amazon, Oracle o Capgemini. El verdadero desafío es estructural y afecta a la totalidad del tejido empresarial. “Los plazos se han acortado: lo que esperábamos en cinco o diez años, llegará en tres”, advierte un consejero de una firma del Ibex, que confirma la existencia de planes de contingencia en recursos humanos, con escenarios que contemplan recortes de hasta el 30% en las plantillas. Según el último informe de CC OO, las 35 mayores cotizadas españolas suman más de 1,2 millones de empleos, lo que da dimensión al posible impacto.
El tiempo es clave. “Quien reaccione tarde afrontará ajustes más duros”, señala un veterano banquero de inversión, subrayando cómo la velocidad tecnológica deja obsoletos muchos perfiles. Incluso las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) ya se ven condicionadas por la estructura y cualificación de las plantillas, pues la IA obliga a reestructuraciones que afectan valoraciones y financiación.
En el plano político, las empresas temen tanto ser las primeras en anunciar despidos —y quedar señaladas— como llegar tarde y enfrentarse a posibles restricciones gubernamentales. Aunque en el ámbito académico se han propuesto soluciones como la semana laboral reducida, la renta básica universal o nuevos impuestos sobre licencias de IA, la respuesta política sigue siendo insuficiente y cortoplacista. Así, se perfila una brecha entre empresas ágiles y rezagadas, con consecuencias estructurales.
Mientras tanto, muchas compañías buscan justificaciones externas para los ajustes, como la incertidumbre global o los precios energéticos, aunque la IA es el verdadero motor de cambio. Ejemplo de ello es el reciente plan de bajas voluntarias en BBVA, que, aunque oficialmente desvinculado de la IA, anticipa una tendencia que pronto afectará de lleno al sector financiero.
El impacto de la IA no solo se sentirá en los empleados actuales, sino también en quienes buscan incorporarse al mercado laboral, especialmente en perfiles altamente cualificados. Según la National Association of Colleges and Employers (NACE), la tasa de empleo a tiempo completo entre graduados estadounidenses ha caído del 59,1% en 2022 al 54,8% en 2024, mientras que la demanda de habilidades en IA casi se ha triplicado en seis meses.
Goldman Sachs, en su AI Adoption Tracker, señala que el impacto neto en el empleo aún es limitado gracias al efecto compensatorio entre sectores: mientras áreas como marketing, diseño gráfico y atención al cliente pierden unos 11.000 empleos mensuales, la construcción de centros de datos ha generado 212.000 nuevos puestos desde 2022. La adopción de IA en empresas estadounidenses alcanzó el 19,8% en abril y se prevé que llegue al 23% en seis meses, con servicios profesionales, educación y finanzas a la cabeza. Los estudios apuntan a un aumento medio del 23% en productividad, llegando al 33% según experiencias empresariales.
En España, el proceso avanza rápido. Un estudio de Funcas revela que el uso de IA en empresas de más de diez empleados pasó del 12,4% en 2023 al 21,1% en el primer trimestre de 2025. El modelo proyecta una destrucción bruta de entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en diez años, sin escenarios en los que el saldo neto sea positivo antes de 2035. Los más afectados serán técnicos y profesionales científicos, mientras que sectores como agricultura, pesca o fuerzas armadas apenas notarán el cambio.
Este fenómeno amenaza con romper el contrato social implícito que ligaba la formación superior a la estabilidad laboral. Como advierte el analista Robert D. Kaplan, la IA podría concentrar el poder en una élite científica, con riesgos para la democracia y la cohesión social. Ejemplos recientes, como el manifiesto de Palantir o la irrupción de Mythos de Anthropic, han generado alarma en el sector financiero y han llevado al BCE a exigir planes de contingencia ante posibles brechas de seguridad.
La revolución de la IA ya está aquí y su impacto, tanto en el empleo como en la estructura social, será profundo y duradero.
Fuente: cincodias.elpais.com