Una treintena de sacerdotes ordenados en Córdoba en la última década ha profundizado recientemente en el uso de la inteligencia artificial (IA) durante unas jornadas de formación celebradas en la casa de espiritualidad San Antonio, junto al obispo Jesús Fernández. El encuentro, guiado por expertos como Antonio Moreno, portavoz de la delegación de Medios de la diócesis de Málaga, abordó los retos y oportunidades que la IA plantea en la labor pastoral y administrativa.
Veronica Micossi, especialista italiana en la aplicación de IA a procesos empresariales, y Sebastián Ventura, catedrático y Vicerrector de Transformación Digital de la Universidad de Córdoba, ofrecieron perspectivas filosóficas y técnicas sobre el impacto de la IA. Ventura explicó el funcionamiento de los modelos de IA y la importancia de los datos, advirtiendo sobre los sesgos y la necesidad de un uso crítico.
El sacerdote Pablo Fernández, de 29 años, destacó la utilidad de la IA para tareas como resumir documentos eclesiásticos o preparar materiales para retiros y presentaciones, aunque subrayó que la creatividad y el corazón humano son insustituibles. “La IA puede ayudar, pero nunca reemplazará lo genuinamente humano”, afirmó.
Entre los usos prácticos, los sacerdotes valoran la capacidad de la IA para generar imágenes, organizar eventos o sintetizar textos extensos, como los documentos de la Santa Sede. Herramientas como Magisterium AI permiten búsquedas rápidas en documentos magisteriales, y la transcripción automática facilita conservar homilías sin esfuerzo manual. Además, existen aplicaciones que generan vídeos sobre figuras bíblicas o ayudan a preparar guiones para actividades infantiles.
Antonio Moreno, periodista y creador de contenidos digitales, resaltó que la IA puede optimizar tareas administrativas y creativas, pero insistió en que la labor pastoral y la formación personal del sacerdote son irremplazables. “Nada sustituye a la persona; la IA es una herramienta, no un reemplazo”, señaló.
Micossi, formada en Ética de la Tecnología e IA en la Universidad de Oxford, advirtió sobre los “espejismos digitales” de la IA: no es infalible, no es neutra, no es una amiga ni una solución definitiva. Insistió en la importancia de comprender sus límites y riesgos para aprovecharla en beneficio de las personas, especialmente en el ámbito espiritual y comunitario.
La IA también ofrece avances en accesibilidad, como la transcripción en tiempo real para personas con discapacidad auditiva o traducciones automáticas durante las misas. Incluso permite restaurar y animar fotografías antiguas de santos locales, contribuyendo a la difusión de la devoción popular.
En definitiva, el clero cordobés reconoce el potencial de la IA como un recurso valioso, siempre que se utilice con criterio y sin perder de vista el valor insustituible de la dimensión humana y espiritual en su misión.
Fuente: abc.es