El auge de los vigilantes de la automatización en las empresas modernas
    Inteligencia Artificial (IA)

    El auge de los vigilantes de la automatización en las empresas modernas

    Paloma Firgaira
    2026-01-11
    5 min read
    En el actual entorno empresarial, dominado por la automatización, el análisis de grandes volúmenes de datos y la toma de decisiones instantáneas, surge una figura esencial en la alta dirección: el responsable ético de IA (AI Ethics Officer). Este nuevo perfil no solo simboliza la integración de la inteligencia artificial en la estrategia corporativa, sino que también representa un cambio profundo en la manera de liderar en la era digital. Su función principal es garantizar que la IA se desarrolle y utilice de acuerdo con los valores éticos y los objetivos de negocio, situándose en el cruce entre innovación, ética y competitividad. Entender su papel es clave para comprender cómo las empresas están adaptando su futuro en un contexto cada vez más inteligente y desafiante. Idoia Salazar, profesora en la Universidad CEU San Pablo y directora de la Cátedra Internacional CEU San Pablo-Deloitte en IA Generativa, destaca que “estos perfiles serán cada vez más imprescindibles para asegurar que los sistemas actúen de forma justa, transparente y responsable, especialmente en sectores sensibles como la salud, la seguridad o las finanzas”. Salazar, experta en ética y regulación de IA y presidenta de OdiseIA, subraya que el avance de normativas como el Reglamento General de Protección de Datos en Europa y otras legislaciones globales obliga a las empresas a contar con especialistas capaces de guiar el cumplimiento y adaptación a estos marcos legales y éticos. “Muchas compañías ya entienden la importancia de incorporar la ética desde el inicio del desarrollo de productos de IA para evitar riesgos reputacionales o legales”, añade. Desde la Universidad de Deusto, que ofrece un programa especializado en ética de la digitalización y la IA, comparten esta visión. Pedro M. Sasia, vicedecano y director del Departamento de Ciencias Sociales y Humanas, afirma que “cada vez hay más señales de que estos perfiles serán fundamentales”. La reciente creación de una Agencia de IA en La Coruña evidencia la necesidad creciente de supervisión y control externo de estos sistemas, similar a lo que ocurre en el ámbito financiero. Sasia señala que, aunque estos perfiles pueden ser internos, la tendencia apunta a la expansión de la consultoría y auditoría ética, especialmente en el análisis de algoritmos, un sector en pleno crecimiento. Un ejemplo claro de la importancia de la supervisión ética es el uso de IA en la concesión de créditos bancarios. Borja Sanz, profesor de la Facultad de Ingeniería de Deusto, advierte que sistemas opacos y sin supervisión pueden tomar decisiones arbitrarias, como conceder créditos solo a ciertos perfiles demográficos, lo que puede generar consecuencias éticas, sociales, legales y económicas. Situaciones similares se observan en los departamentos de recursos humanos y selección de talento. La IA plantea retos en privacidad, gestión de datos y transparencia. Estos sistemas requieren grandes cantidades de información, lo que aumenta el riesgo de uso indebido de datos personales. Por ello, es esencial aplicar regulaciones estrictas y prácticas responsables para proteger a los usuarios. La transparencia en el funcionamiento de los algoritmos es crucial para detectar errores, sesgos y abusos, fortaleciendo la confianza y asegurando un uso ético de la tecnología. Otros desafíos incluyen los sesgos algorítmicos y la propiedad intelectual. Los datos de entrenamiento pueden perpetuar prejuicios, generando decisiones discriminatorias. Corregir estos sesgos es vital para lograr sistemas justos. Además, la capacidad de la IA para crear contenido plantea interrogantes sobre derechos de autor y exige un marco legal actualizado. Los profesionales en ética de IA deben contar con formación interdisciplinar, conocimientos técnicos en IA, comprensión de marcos éticos y filosóficos, capacidad para identificar y mitigar sesgos, y dominio de la normativa vigente. “También es fundamental que puedan comunicar conceptos complejos a públicos no especializados y facilitar el diálogo entre equipos multidisciplinares”, explica Salazar. En España, ya existen profesionales de este perfil en sectores como telecomunicaciones, banca, salud y tecnología, aunque su presencia aún es limitada. Se prevé un aumento significativo en los próximos años, coincidiendo con la entrada en vigor de nuevas regulaciones para algoritmos de alto riesgo. Consultoras especializadas como Eticas AI ya operan en este ámbito, y las grandes firmas están incorporando cada vez más expertos en ética de IA. El ámbito académico también impulsa la formación y la investigación en este campo, preparando a profesionales para responder a una demanda creciente. La adaptación de los marcos normativos a la realidad empresarial requerirá expertos con competencias específicas, tanto en el sector privado como en la administración pública. En cuanto a la remuneración, Salazar indica que varía según la industria, experiencia, tamaño de la empresa y ubicación. Los salarios iniciales para quienes comienzan en ética de IA, con formación sólida pero poca experiencia, oscilan entre 30.000 y 40.000 euros anuales, incrementándose notablemente con la experiencia. Fuente: abc.es
    Paloma Firgaira

    Paloma Firgaira

    CEO

    Con más de 20 años de experiencia, Paloma es una ejecutiva flexible y ágil que sobresale implementando estrategias adaptadas a cada situación. Su MBA en Administración de Empresas y experiencia como Experta en IA y Automatización fortalecen su liderazgo y pensamiento estratégico. Su eficiencia en la planificación de tareas y rápida adaptación al cambio contribuyen positivamente a su trabajo. Con sólidas habilidades de liderazgo e interpersonales, tiene un historial comprobado en gestión financiera, planificación estratégica y desarrollo de equipos.