Negocios y Empresas
Crecimiento de Marcas con "IA" en España: AI Predomina y Casi el 65% de Registros Presentan Fallos de Protección
Paloma Firgaira
2026-04-01
5 min read
El auge de la inteligencia artificial ha impactado de lleno en las oficinas de propiedad industrial e intelectual, que actúan como termómetros del entusiasmo tecnológico. Registrar una marca comercial es esencial para asegurar la posición en el mercado, pero un reciente informe advierte sobre los riesgos de no proteger adecuadamente los proyectos de IA: casi dos de cada tres solicitudes de marcas relacionadas con IA (63,66%) presentan deficiencias en su estrategia legal.
Muchas empresas incorporan el término IA o su acrónimo en inglés, AI, en sus marcas para aprovechar el atractivo mediático y el posicionamiento en buscadores. En 2025, se registraron 272 solicitudes de marcas españolas que hacen referencia explícita o implícita a la inteligencia artificial, según datos de la OEPM y la EUIPO recogidos en el informe “Marcas españolas con referencia a la inteligencia artificial: análisis de solicitudes 2025 y brechas en la estrategia de protección” de Pons IP.
El análisis revela que la mayoría de los titulares protegen sus marcas solo en clases relacionadas con software y tecnología, descuidando la protección en los sectores específicos donde operan. Esto abre la puerta a competidores y aumenta el riesgo de denegación de la solicitud.
El acrónimo AI predomina (44,1%) sobre IA (32,4%), lo que indica una orientación internacional de muchos proyectos españoles, donde el inglés es la lengua dominante en el ámbito tecnológico, según Manuel Campanero, director de la oficina de Andalucía de Pons IP.
El 75% de las solicitudes se presentaron ante la OEPM y el 25% ante la EUIPO, lo que refleja la prevalencia de start-ups y pymes, que suelen priorizar la protección nacional por motivos de coste o desconocimiento de las ventajas de la marca comunitaria.
La OEPM destaca que las solicitudes de marcas reflejan la realidad económica y que, desde 2020, ha habido un notable incremento de registros relacionados con IA. Por ejemplo, en la clase 7 de Niza (máquinas y herramientas), 10 de las 11 solicitudes relacionadas con IA se presentaron a partir de 2020. En la clase 9 (software y aparatos científicos), 1002 de 1229 solicitudes se registraron desde 2020, y en la clase 42 (servicios tecnológicos), 867 de 938.
Una estrategia común es añadir fonéticamente la sigla IA al final de la marca (16,5%), como en hostelerIA o TuristIA, facilitando su asociación al sector. Sin embargo, esto puede restar distintividad, como ocurrió con la denegación de la marca OpenAI en la EUIPO en 2024, aunque la OEPM sí aceptó su solicitud, aún en trámite.
Para superar problemas de distintividad, se recomienda optar por versiones figurativas de la marca, incorporando elementos gráficos que aporten singularidad, como hizo OpenAI en la EUIPO.
El informe de Pons IP señala que la mayoría de las solicitudes solo buscan protección en las clases 9 y 42, dejando desprotegidos otros sectores. Un 63,6% de las solicitudes presentan alguna brecha, un 27,6% no han solicitado protección tecnológica y un 36% no han gestionado la protección sectorial. Solo un 36,4% han blindado ambos aspectos.
Las clases sectoriales, como la 36 (servicios financieros), la 44 (salud) o la 45 (jurídico), tienen una presencia muy baja. Campanero advierte que la IA es una herramienta aplicada a sectores concretos, por lo que limitar la protección a software y servicios tecnológicos es insuficiente.
El estudio muestra que solo 8 marcas (2,9%) incluyen la clase 45, pese a que el sector jurídico es uno de los más activos en soluciones de IA en España en 2025. Además, la protección debe ir más allá de la elección de clases de Niza, considerando la naturaleza compleja de estos proyectos, que combinan tecnología, datos, modelos de terceros e interfaces de usuario, según Pablo López, director de marcas & brand intelligence de Pons IP.
López sugiere proteger el código fuente como secreto empresarial, ya que la protección del modelo de IA entrenado es más compleja y la jurisprudencia europea aún no es clara al respecto. Por ello, recomienda combinar propiedad industrial y secreto empresarial.
Muchos proyectos de IA no desarrollan modelos propios, sino que ajustan modelos base de terceros como GPT o Gemini. El incumplimiento de las condiciones de uso de estos modelos puede acarrear reclamaciones contractuales o acciones por competencia desleal, por lo que revisar los términos de uso es imprescindible en la estrategia legal de cualquier producto de IA.
Fuente: cincodias.elpais.com